La legionella es una bacteria del agua que puede causar una neumonía grave, la legionelosis. No se contagia bebiendo agua, sino respirando gotas microscópicas de agua contaminada, y por eso preocupa en cualquier lugar donde el agua se pulveriza: duchas, sillones dentales, bañeras de hidromasaje o torres de refrigeración. Esta guía explica, con las fuentes oficiales delante, qué es, cómo se contagia, a quién afecta y por qué se controla.
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La norma técnica UNE 100030:2023 la describe como una bacteria aerobia, un bacilo gramnegativo, cuyo género incluye al menos 50 especies. Vive de forma natural en ríos, lagos y aguas estancadas, y ha encontrado un hábitat muy adecuado en los sistemas de agua creados por el hombre, que actúan como reservorios, amplificadores y propagadores de la bacteria.
De todas las especies, la Junta de Andalucía señala a Legionella pneumophila como la que produce la legionelosis, también llamada enfermedad del legionario.
Según la UNE 100030:2023, la infección por legionella se presenta de dos formas:
una neumonía que puede llegar a ser grave. La Junta de Andalucía la describe como una neumonía con fiebre alta, con un periodo de incubación de entre 2 y 10 días.
una infección sin neumonía, con síntomas parecidos a la gripe y de carácter leve.
La legionelosis es una enfermedad de declaración obligatoria en España desde 1996: los médicos, públicos y privados, deben notificar cada caso a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, y los casos asociados a viajes se comunican también a la red europea de vigilancia.
ante fiebre alta, tos y dificultad para respirar hay que acudir al médico, que es quien puede pedir las pruebas para confirmar la legionelosis.
La UNE 100030:2023 explica que para que la bacteria infecte a una persona tienen que darse cuatro condiciones seguidas:
las microgotas de agua con la bacteria pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar por inhalación en el aparato respiratorio. En el caso de los tratamientos dentales, la UNE añade otra vía: el agua pulverizada hacia la boca puede llegar a los pulmones por aspiración desde la faringe.
La temperatura es la clave del control. Según la UNE 100030:2023:
| Temperatura del agua | Qué le pasa a la legionella |
|---|---|
| Muy baja | Queda aletargada y vuelve a multiplicarse cuando la temperatura le es favorable |
| Entre 20 y 50 ºC | Prolifera, con un óptimo alrededor de 37 ºC |
| 50 ºC | Empieza a morir |
| 60 ºC | Se reduce un 90 % |
| Más de 70 ºC | Muere |
Por eso el Real Decreto 487/2022 exige que el agua caliente se mantenga a 60 ºC en el acumulador y a no menos de 50 ºC en el retorno y en los grifos, y que el agua fría se mantenga lo más baja posible, procurando que no supere los 20 ºC. La UNE advierte de que si la temperatura no llega a todos los puntos del sistema, las bacterias que sobreviven pueden volver a multiplicarse.
la legionella puede multiplicarse dentro de amebas y otros microorganismos de esa película, que le dan alimento y la protegen de los desinfectantes. Lo explicamos en la guía sobre la legionella en el sillón dental.
La UNE 100030:2023 cita como personas más susceptibles a las de edad avanzada, los fumadores, las que tienen algunas enfermedades crónicas y las inmunodeprimidas.
Los datos de Andalucía lo confirman. El Boletín Epidemiológico de Andalucía recoge 431 casos en 2025 en la comunidad, con una tasa de 4,93 por cada 100.000 habitantes, 98 de ellos en la provincia de Sevilla. El 16,36 % de los casos de ese año terminaron en fallecimiento, y entre los casos ligados a centros colectivos predominan las residencias de mayores y los hospitales.
El Anexo I del Real Decreto 487/2022 enumera las instalaciones que deben controlarse porque pueden convertirse en foco. Entre las más habituales:
Las viviendas particulares quedan fuera del real decreto, siempre que no afecten al exterior del edificio, aunque la Junta de Andalucía ha publicado recomendaciones para evitar la legionella en el ámbito doméstico.
El artículo 7 del RD 487/2022 resume la prevención en cuatro principios:
En la práctica, eso se traduce en un plan escrito, mediciones diarias, limpieza y desinfección periódica, analíticas en laboratorio acreditado y un libro de registro donde quede todo anotado. En una clínica dental lo explicamos paso a paso en el protocolo de legionella para clínicas dentales.
La UNE 100030:2023 recuerda que varios informes han encontrado legionella en unidades dentales, una mayor presencia de anticuerpos frente a la bacteria en dentistas y en el personal de las clínicas, y casos de legionelosis después de tratamientos dentales. El sillón pulveriza agua a pocos centímetros de la boca del paciente y el equipo la respira durante toda la jornada.
Si dirige una clínica, puede comprobar en pocos minutos si está preparada para una inspección con nuestro asistente de legionella para clínicas dentales, o llamarnos para que revisemos su instalación. Le daremos un presupuesto cerrado y sin compromiso.
Una bacteria del agua, con al menos 50 especies, que vive en medios acuáticos naturales y prolifera en los sistemas de agua creados por el hombre. Legionella pneumophila es la que causa la legionelosis.
Al respirar aerosoles, es decir, gotas microscópicas de agua contaminada suspendidas en el aire. No se contagia por beber agua. En los tratamientos dentales también puede llegar a los pulmones por aspiración desde la faringe.
La enfermedad del legionario es una neumonía con fiebre alta, que puede ser grave; la fiebre de Pontiac es una forma leve, parecida a la gripe y sin neumonía. Ante fiebre alta y dificultad para respirar hay que ir al médico.
Según la UNE 100030:2023, empieza a morir a 50 ºC, a 60 ºC se reduce un 90 % y por encima de 70 ºC muere. Prolifera entre 20 y 50 ºC, con un óptimo alrededor de 37 ºC.
Las personas de edad avanzada, los fumadores, quienes tienen algunas enfermedades crónicas y las personas inmunodeprimidas, según la UNE 100030:2023.
Puede haberla, pero las viviendas particulares quedan fuera del RD 487/2022 salvo que afecten al exterior del edificio. La Junta de Andalucía publica recomendaciones para el ámbito doméstico.
Sí. Es una enfermedad de declaración obligatoria en España desde 1996, y los médicos deben notificar cada caso a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.