Toda clínica dental debe tener un plan frente a la legionella, y la norma ofrece dos modelos: el PPCL (Plan de Prevención y Control de Legionella) y el PSL (Plan Sanitario frente a Legionella). Esta guía explica en qué se diferencian, cuál conviene a una clínica, qué debe contener cada uno apartado por apartado y por qué una plantilla descargada de internet no basta.
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El Real Decreto 487/2022 define los dos planes en su artículo 2:
el conjunto de actividades que permiten minimizar el riesgo de proliferación o diseminación de legionella en una instalación. Es un plan de mínimos: la norma fija en sus anexos qué hay que revisar, limpiar y analizar, y con qué frecuencia.
el conjunto de actividades que resulta de una evaluación del riesgo de la instalación. Se basa en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y en el método de análisis de peligros y puntos de control crítico (APPCC), el mismo que se usa en seguridad alimentaria.
el PPCL aplica una receta común a todas las instalaciones de un tipo; el PSL estudia la clínica concreta, localiza dónde puede fallar y concentra el control en esos puntos.
El artículo 7 deja elegir entre los dos. Pero hay tres artículos que, leídos juntos, marcan el camino para una clínica:
Es decir, la recomendación para una clínica es el PSL, pero el punto de partida es siempre un PPCL bien hecho. La guía oficial para odontólogos de la Generalitat Valenciana indica que, para validar el PSL, el histórico de la instalación debe cubrir como mínimo los tres años inmediatamente anteriores; en clínicas nuevas sin histórico, la frecuencia de evaluación del PSL se ajusta al riesgo.
En la práctica, el camino lógico es este:
El artículo 8 del RD 487/2022 fija el contenido mínimo, y la guía para odontólogos de la Generalitat Valenciana lo concreta para los sistemas de agua a presión de los tratamientos dentales. Un PPCL de clínica tiene tres bloques.
número y modelo de sillones, cómo se alimenta cada uno (directamente de la red o con depósito o botella), si hay agua caliente sanitaria, termo o acumulador, y cualquier equipo que trate el agua.
un plano del circuito hidráulico con todos sus componentes, que se actualiza con fecha cada vez que se cambia algo (por ejemplo, al instalar un sillón nuevo). Debe recoger el tipo de suministro y la procedencia del agua, con el contrato de suministro.
preferentemente agua de consumo humano. Si se usa otra agua, hay que tratarla para evitar la presencia de legionella, y la calidad del agua debe adecuarse a lo que pidan los fabricantes de los equipos.
en el esquema se marcan los puntos de toma de muestras y los de posible emisión de aerosoles. La guía valenciana considera cada sillón un punto terminal.
qué se revisa, cada cuánto y quién lo hace. La guía valenciana indica una revisión general al menos una vez al año, comprobando el funcionamiento, la conservación y la limpieza de todos los elementos.
el tratamiento del agua, si lo hay, y la limpieza y desinfección. Con carácter general, una vez al año como mínimo, y además al poner en marcha la instalación por primera vez, tras una parada de más de un mes, tras una reparación o modificación, cuando lo aconseje una revisión y cuando lo ordene la autoridad sanitaria. Cada limpieza y desinfección se documenta con el certificado del Anexo X.
puntos, parámetros y frecuencias. Aplicamos a toda la clínica, sillones incluidos, la tabla 3 del Anexo V del RD 487/2022 para el agua sanitaria: pH, temperatura y desinfectante cada día, turbidez cada semana con turbidímetro y legionella y aerobios cada trimestre, todo anotado en el libro de registro y control.
quién hace cada tarea y qué formación tiene para hacerla.
Cada actividad y control con su resultado, las incidencias y las medidas adoptadas, y las paradas y puestas en marcha de la instalación con su motivo. Preferentemente en formato electrónico, con una declaración responsable del responsable técnico o del titular, guardados en la clínica al menos cinco años.
Es importante que el plan diga también qué hacer cuando algo falla: el responsable técnico debe fijar las acciones correctoras, el plazo para hacerlas y a quién hay que avisar en cada incidencia.
El PSL incluye todo lo anterior y añade el análisis de riesgos. La guía para odontólogos de la Generalitat Valenciana lo desarrolla en estas fases:
Como ejemplo, la guía valenciana identifica estos puntos críticos en los sistemas de agua de tratamiento dental:
| Punto crítico | Peligro |
|---|---|
| Sobredosificación de productos químicos | Químico |
| Infradosificación del desinfectante | Microbiológico |
| Imposibilidad de limpiar el calderín | Microbiológico |
| Dosis o tiempo de contacto insuficiente del desinfectante en línea | Microbiológico |
| Agua de condensación del compresor | Microbiológico |
Dos detalles del PSL que suelen pasarse por alto. La verificación debe hacerla una persona distinta de la que vigila y aplica las medidas correctoras, y si la clínica no puede hacerlo con su personal, debe encargarla a personal externo cualificado. Y la evaluación del PSL se hace como mínimo una vez al año, o cada seis meses en las instalaciones prioritarias, como las clínicas.
| Aspecto | PPCL | PSL |
|---|---|---|
| Base | Mínimos de los anexos del RD 487/2022 | Evaluación del riesgo (método APPCC, recomendaciones de la OMS) |
| Para una clínica dental | Obligatorio mientras no haya PSL validado | Preferente por ser un centro sanitario (artículo 9.4) |
| Frecuencias | Las fijadas en los Anexos IV y V | Pueden ajustarse con datos, dentro de los límites de reducción |
| Programas adicionales | Mantenimiento, tratamiento, muestreo y formación | Además, calibración, control de proveedores y gestión de residuos |
| Evaluación | Revisión periódica y tras incidencias | Anual, o semestral en instalaciones prioritarias |
| Requisito previo | Diagnóstico de la instalación | Diagnóstico e histórico de registros |
El PSL permite, una vez validado, reducir algunas frecuencias de revisión y muestreo, pero con límites. La guía valenciana impide reducirlas si en los dos últimos años hubo casos o brotes asociados a la clínica, deficiencias detectadas por la autoridad sanitaria o sanciones graves, o si en los tres últimos muestreos alguna muestra superó 1.000 UFC por litro.
El artículo 18.4 del RD 487/2022 exige que la persona responsable técnica tenga la formación y los conocimientos suficientes para elaborar, desarrollar, implantar y evaluar el plan, y proponer al titular las medidas correctoras.
La guía para odontólogos de la Generalitat Valenciana considera que, en los sistemas de agua a presión de los tratamientos dentales, la formación en odontología es suficiente para ejercer esa responsabilidad técnica. Solo si se usan biocidas de uso profesional especializado, el personal que los aplica necesita la cualificación de mantenimiento higiénico-sanitario de instalaciones de riesgo (SEA492_2) o un certificado de profesionalidad equivalente.
Es importante tener en cuenta que ese criterio es de la Comunidad Valenciana. En Andalucía conviene que el plan justifique por escrito la formación del responsable técnico y que la clínica guarde los certificados de formación de cada persona que interviene.
Se encuentran en internet modelos de PPCL en PDF, y los propios colegios de dentistas han publicado ejemplos. Son una buena referencia, pero la misma guía valenciana advierte que sus tablas pueden servir de base para implantar los programas y que deben adaptarse a cada instalación. Una plantilla sin adaptar suele fallar en lo mismo:
En resumen, el valor del plan no está en el documento, sino en que describa la clínica real y en que los registros demuestren que se cumple.
Visitamos la clínica, revisamos los sillones y la red de agua, dibujamos el esquema con los puntos de muestreo y elaboramos el PPCL adaptado, con las tareas repartidas entre la clínica y nosotros y los registros listos para usar. Con el histórico, preparamos el PSL. Hacemos también la limpieza y desinfección con su certificado y coordinamos las analíticas con laboratorio acreditado.
Si quiere que revisemos el plan que tiene ahora o que le preparemos uno, llámenos o escríbanos por WhatsApp con el número de sillones, la localidad y la documentación actual. Le daremos un presupuesto cerrado y sin compromiso. Puede ver el servicio completo en la página principal de Legionella Sevilla y la explicación de la norma en la guía de normativa para clínicas dentales.
Plan de Prevención y Control de Legionella. Es el plan de mínimos del artículo 8 del RD 487/2022: diagnóstico de la instalación, programas de mantenimiento, tratamiento, muestreo y formación, y registros.
Plan Sanitario frente a Legionella. Es el plan basado en la evaluación del riesgo del artículo 9, que identifica los puntos críticos de la instalación y concentra el control en ellos.
Preferiblemente PSL, porque es un centro sanitario y el artículo 9.4 lo indica así para las instalaciones prioritarias. Mientras el PSL no esté validado, la clínica debe mantener su PPCL.
Como referencia sí, pero hay que adaptarlo a la clínica: esquema real, sillones, puntos de muestreo, reparto de tareas y registros. Un modelo sin adaptar no demuestra el cumplimiento ante una inspección.
El PPCL se revisa periódicamente y siempre tras desviaciones importantes, reformas, contaminaciones o incidencias. El PSL se evalúa como mínimo una vez al año, o cada seis meses en instalaciones prioritarias como las clínicas, según la guía valenciana para odontólogos.
La guía de la Generalitat Valenciana considera suficiente la formación en odontología para los sistemas de agua de los tratamientos dentales. La norma estatal exige formación y conocimientos suficientes, así que conviene dejarlo justificado por escrito en el plan.
La guía valenciana pide un histórico de registros de, como mínimo, los tres años anteriores a la validación del PSL. En clínicas nuevas sin histórico se ajusta la frecuencia de evaluación al riesgo.