La mayoría de las clínicas dentales conocen el Real Decreto 487/2022, pero muy pocas, e incluso pocos técnicos de inspección, conocen la norma de la que sale el método de trabajo: la UNE 100030:2023, la norma técnica española de prevención y control de legionella en instalaciones. Tiene un apartado dedicado a los sillones dentales y describe con detalle cómo debe ser el plan, el programa de actuación y el libro de registro. Esta publicación explica qué dice para una clínica dental y cómo se aplica.
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dice qué hay que cumplir. La UNE 100030 es la norma técnica que explica cómo hacerlo. La elabora la Asociación Española de Normalización (UNE), la publica AENOR, y su objeto es dar criterios y orientaciones para prevenir y controlar la proliferación y la diseminación de legionella en las instalaciones.
La versión de 2023 sustituyó a la de 2017 y es la que han usado hasta ahora las empresas y los responsables técnicos. En septiembre de 2026 AENOR ha publicado la UNE 100030:2026, que según su presentación refuerza la prevención con una metodología de índice de riesgo por etapa y global, desarrolla el plan sanitario frente a legionella (PSL) y el diseño de las instalaciones de agua caliente, y está alineada con los reales decretos 487/2022 y 614/2024.
una norma UNE no es una ley, pero es la referencia técnica que usan los planes, las empresas especializadas y los propios inspectores para valorar si una instalación está bien controlada. Seguirla es la mejor forma de demostrar que se ha hecho lo correcto.
Aquí está el matiz que casi nadie conoce. La UNE 100030:2023 deja fuera de su alcance las instalaciones de uso sanitario y terapéutico, pero, en el mismo punto, avisa de que su apartado 6.15 establece recomendaciones para algunas de ellas. Y ese apartado dedica un bloque específico a los sillones dentales.
Además, el apartado 6.15 dice que, para minimizar el riesgo en los sillones, se apliquen sus recomendaciones «además de los criterios generales del apartado 6.1». Es decir, la norma remite a la clínica dental a su parte general: cómo debe ser el diagnóstico, el programa de actuación, la documentación y el libro de registro. La red de agua fría y caliente de la propia clínica sí está plenamente dentro de su alcance.
varios informes han constatado la presencia de legionella en unidades dentales, una mayor prevalencia de anticuerpos frente a la bacteria en dentistas y en el personal de las clínicas, y casos de legionelosis después de tratamientos dentales. Explica que el agua que el sillón pulveriza hacia la boca puede llegar a los pulmones por inhalación y también por aspiración desde la faringe.
Para minimizar ese riesgo recomienda estas medidas, que explicamos una a una:
usarla en los sillones en lugar del agua de la red. Es un agua con menos sales y nutrientes, que se controla mejor dentro del circuito.
hacer un tratamiento de purga, limpieza y desinfección del sistema al empezar o al terminar la jornada. La norma señala que, en general, el desinfectante puede quedarse en la instalación durante toda la noche, que es justo cuando el agua está parada.
dejar fluir el agua de 20 a 30 segundos entre un paciente y otro.
limpiarlos y desinfectarlos al menos una vez a la semana.
realizar al menos cada semestre un análisis para determinar la presencia de legionella en el agua del sistema.
hacer una desinfección de choque de todo el sistema y valorar la instalación de filtros antibacterianos.
disponer de un registro de mantenimiento de las tareas ordinarias y especiales.
El apartado 6.1 describe cómo debe ser el plan. Para las instalaciones prioritarias, entre las que cita los centros sanitarios, indica que preferiblemente se elabore un Plan Sanitario frente a Legionella (PSL) basado en la evaluación del riesgo, y que mientras no esté validado se mantenga el PPCL. Antes de iniciar un PSL considera recomendable disponer de los resultados analíticos de control de, como mínimo, los últimos cinco años.
El esquema del plan que propone la norma, aplicado a una clínica dental, es este:
Una evaluación técnica de la instalación hecha por el responsable técnico o bajo su supervisión. La norma enumera los aspectos a revisar, entre ellos la procedencia y calidad del agua, los tratamientos y productos, los materiales, los rangos de temperatura, el estado higiénico, los tramos con agua estancada, los puntos terminales, los puntos de muestreo y de emisión de aerosoles, el régimen de funcionamiento y los antecedentes de contaminación.
quién hace cada tarea, con los documentos que lo acrediten cuando intervienen empresas externas.
una lista de las personas que intervienen, con su cualificación, su nivel de formación, las fechas de renovación y las tareas asignadas.
productos, dosis, consumos, punto y pauta de dosificación, con biocidas autorizados y de eficacia probada frente a la legionella, y preferencia por la dosificación y la medida automáticas.
antes de la puesta en marcha, de forma periódica, tras reformas y tras paradas de más de 15 días sin circulación de agua tratada, con procedimientos preventivos y de choque.
puntos, frecuencias, determinaciones y criterios de evaluación, con un protocolo para las mediciones en el momento (temperatura, desinfectante, pH, conductividad, turbidez) y kits que cumplan la norma UNE-ISO 17381.
qué se revisa, quién lo hace, quién decide las acciones correctivas y en qué plazo.
sobre todo en el manejo de productos químicos.
Una auditoría interna periódica que compruebe que el programa se cumple y funciona, preferiblemente con indicadores como los resultados analíticos o las medidas correctoras adoptadas.
Voluntaria, pero la norma la recomienda en todas las instalaciones prioritarias, preferiblemente cada dos años, y su resultado se incorpora a la documentación del plan.
La UNE 100030 llama «libro de registro de actuaciones» al conjunto de documentos y registros donde figura todo lo que se hace en el programa de actuación. En la clínica es el libro de registro y control, y la norma es muy concreta sobre él:
la documentación debe permitir valorar, mirando hacia atrás, si se adoptaron todas las medidas necesarias. Es exactamente lo que hace una inspección.
| Aspecto | RD 487/2022 | UNE 100030:2023 | Cómo lo aplicamos |
|---|---|---|---|
| Limpieza y desinfección tras una parada | Tras una parada superior a un mes | Tras paradas de más de 15 días sin circulación de agua tratada | Desde 15 días, por ejemplo tras el cierre de verano |
| Análisis de legionella del sillón | Agua sanitaria: trimestral (tabla 3 del Anexo V) | Al menos semestral | Trimestral |
| Purga entre pacientes | No la concreta | De 20 a 30 segundos | De 20 a 30 segundos |
| Botellas y depósitos | No los concreta | Limpieza y desinfección al menos semanal | Semanal |
| Agua de los sillones | Agua de consumo humano o tratada | Desionizada u osmotizada | Desionizada u osmotizada |
| Histórico antes del PSL | Validación con datos que demuestren su eficacia | Recomendable, al menos 5 años de resultados | PPCL completo mientras se construye el histórico |
| Auditoría externa | No la exige | Voluntaria; recomendada cada dos años en instalaciones prioritarias | Recomendada a las clínicas |
En resumen, para una clínica dental la UNE es más exigente que el real decreto en el día a día del sillón, y el real decreto es más exigente en la frecuencia de análisis. Lo correcto es cumplir lo más exigente de cada uno.
Nuestro protocolo combina las dos normas y se anota todo en el mismo libro de registro y control:
Si quiere que revisemos si el plan de su clínica cumple la UNE 100030 además del real decreto, llámenos o escríbanos por WhatsApp. Le daremos un presupuesto cerrado y sin compromiso. El día a día está explicado en el protocolo de legionella para clínicas dentales.
Una norma UNE no es una ley. Lo obligatorio es el Real Decreto 487/2022. Pero la UNE 100030 es la referencia técnica que usan los planes, las empresas y los inspectores, y seguirla es la mejor forma de demostrar que la clínica controla bien la legionella.
Sí. Aunque deja fuera de su alcance las instalaciones de uso sanitario, su apartado 6.15 incluye recomendaciones específicas para los sillones dentales y remite a los criterios generales del apartado 6.1.
Agua desionizada u osmotizada; purga, limpieza y desinfección al empezar o al terminar la jornada; 20 a 30 segundos de purga entre pacientes; limpieza y desinfección semanal de botellas y depósitos; análisis de legionella al menos semestral; desinfección de choque si hay contaminación, y un registro de mantenimiento.
Es el nombre que da la UNE 100030 al registro cronológico de todas las tareas, análisis, tratamientos, incidencias y medidas del plan, firmado por quien hace cada tarea y conservado al menos cinco años.
La UNE 100030 pide limpieza y desinfección tras paradas de más de 15 días sin circulación de agua tratada; el RD 487/2022 la exige tras una parada superior a un mes. Aplicamos el criterio de la UNE, que es el más prudente.
Sí. En septiembre de 2026 AENOR publicó la UNE 100030:2026, alineada con los reales decretos 487/2022 y 614/2024, con una metodología de índice de riesgo y un desarrollo del plan sanitario frente a legionella.